viernes, 1 de junio de 2018

13 soluciones al Bullying

Se considera bullying o acoso escolar a todo aquel acto o situación en que uno o más sujetos llevan a cabo diferentes tipos de acciones con el propósito de dominar y provocar dolor o sufrimiento a otro u otros sujetos, estableciéndose una relación de dominancia o de superioridad entre agredido y agresor y realizándose dichos actos de forma voluntaria y persistente en el tiempo.
El tipo de actos que se llevan a cabo puede variar enormemente, pudiendo ser tanto directos como indirectos: agresiones físicas, insultos, vejaciones, humillaciones, robos, usurpación de identidad, grabación y publicación de algún elemento que suponga una vejación del afectado, creación de redes para ridiculizarle o incluso inducción a la delincuencia o al suicidio. En la actualidad todo este tipo de acciones está penado por ley, pudiendo hacer frente el agresor o los responsables legales de éste a diferentes tipos de castigo.
Las consecuencias para las víctimas de este acaso pueden ser como hemos dicho anteriormente devastadoras. Se presentan generalmente problemas adaptativos, aumento del nivel de ansiedad, percepción de ineficacia o indefensión, menor concentración, pérdida de interés, disminución de la autoestima y de la participación social. También inseguridad, fracaso escolar súbito (que es por si mismo un posible indicador), trastornos depresivos, menor percepción de apoyo social y dificultades para relacionarse y confiar en los demás.
13 estrategias para solucionar el bullying
Prevenir y solucionar situaciones de acoso escolar no es tarea sencilla: requiere de un estudio sistemática de los diferentes casos y los mecanismos a través de los cuales se produce para posteriormente elaborar estrategias que permitan que no aparezca el acoso o eliminarlo en los casos en que exista. Es necesario trabajar en profundidad y de forma constante diferentes aspectos
A continuación reflejamos trece soluciones y estrategias útiles para luchar contra la lacra del acoso escolar.

1. Sensibilizar, concienciar y dotar de herramientas a la institución escolar y al cuerpo docente

Es necesario sensibilizar a las propias instituciones educativas y a los docentes, que en muchos casos carecen de suficientes conocimientos sobre el acoso escolar para poder detectarlo. Además aunque afortunadamente cada vez ocurre menos, en algunos casos se ignoran activamente las situaciones de acoso permitiendo su ocurrencia sin que tenga repercusiones (con frase como “son cosas de niños”). 
Hacer reuniones formativas para los profesionales del centro, enseñarles a detectar casos e indicios de abuso y la importancia de actuar contra ello y elaborar o seguir protocolos al respecto es fundamental

2. Involucrar al grupo clase

El grupo clase es el contexto donde habitualmente ocurren los actos de agresión, existiendo gran número de testigos del acto que presencian o incluso participan en la agresión. De hecho, a menudo el agresor repite el acoso ya que ello le proporciona aceptación o atención por parte del resto de sus iguales. Es por ello que es extremadamente importante trabajar con el conjunto del grupo clase para prevenir el bullying, haciendo que la reacción hacia el acoso sea negativa y no prosperen actitudes violentas e intolerantes.

3. No hacer del bullying un tabú

Es frecuente que se tenga al acoso escolar como un fenómeno desagradable del que no se suele hablar abiertamente y que se tiende a ocultar, pudiendo esto hacer que los propios alumnos no sepan reconocerlo. Para combatir este silencio es necesario hablar abiertamente de lo que supone el bullying organizando clases donde se hable respecto a éste, sus consecuencias tanto a corto como largo plazo y se planteen posibles medidas para evitarlo.

4. Educación emocional y educación en valores

Una de las formas más directas de prevenir actos de acoso escolar es mediante la aplicación de planes de acción tutorial en que tengan cabida elementos centrados en la educación emocional y en valores de los alumnos. Trabajar valores como la tolerancia o el respeto es fundamental, así como enseñar a gestionar y expresar las propias emociones (cosa que a su vez facilita la adquisición de la empatía). Un ejemplo de actividad que puede favorecerlo es mediante la representación teatral de diferentes situaciones, la visualización de películas que traten el tema en toda su crudeza o la discusión en torno a momentos o temas importantes para cada menor.

5. Realización de actividades cooperativas

Para despertar la empatía del grupo y favorecer que no florezca el acoso es de gran utilidad llevar a cabo actividades grupales en las que el conjunto de la clase tenga que trabajar junto, estableciendo relaciones entre ellos para lograr un objetivo común. La realización de juegos grupales o de proyectos en que se tengan que coordinar todos los componentes del grupo es un buen ejemplo de ello.

6. Evitar hacer mediación entre acosado y acosador

La idea de la mediación es una práctica de gran utilidad y muy positiva para hacer frente a conflictos mantenidos entre dos partes consideradas iguales entre sí. Sin embargo está contraindicada en casos de acoso escolar, ya que en esta situación existe una relación desigual entre agredido y agresor que no permitirá un correcto funcionamiento de la práctica.

7. Trabajo con la parte agredida

El sujeto agredido debe ser atendido de tal forma que no se sienta abandonado sino apoyado y acompañado, haciéndole ver que se están haciendo cosas para solucionar su situación. Es imprescindible que exprese sus emociones, sentimientos, pensamientos y dudas sin ponerlos en tela de juicio, mediante métodos como por ejemplo la silla vacía o juegos de role-playing.

8. Las familias: comunicación y participación

Las familias de los alumnos tienen también un importante papel a la hora de contribuir a detectar y tratar casos de acoso. Es imprescindible la existencia de una comunicación fluida entre la institución comunicativa y familiar, de tal modo que ambos núcleos tengan información respecto a la situación del menor. Asimismo, asesorar a las familias y enseñarles diferentes pautas educativas que puedan permiten mejorar la situación del menor (sea del agredido o del agresor) es de gran importancia. También puede ser necesario recurrir a la vía penal para resolver el caso.

9. Tener en cuenta a la parte agresora

Uno de los errores más comunes que se llevan a cabo durante las intervenciones en caso de acoso escolar es el hecho de centrarse únicamente en la parte agredida. Si bien se trata del elemento que mayor atención ha de recibir una vez establecido el acoso, también es necesario el trabajo con el agresor si queremos solucionar el caso de bullying y que cesen las agresiones. Es necesario hacerle ver las posibles consecuencias de sus actos (por ejemplo, haciéndole entender cómo debe sentirse la víctima) e intentar despertar en él empatía y compromiso.

10. Creación de métodos de denuncia anónima

A menudo muchos menores no se atreven o no quieren denunciar casos que han visto o vivido por miedo a posibles represalias o porque no quieren que se sepa que han sido ellos quienes han informado. Es necesario dejar claro a los menores que aquellos que denuncian el acoso escolar no son chivatos, sino que están colaborando para que una o varias personas dejen de sufrir sus efectos. En cualquier caso, resulta de gran utilidad crear métodos de denuncia anónima de tal manera que cualquiera pueda informar de un caso sin que se le pueda identificar. Un ejemplo es un buzón virtual de denuncia anónima.

11. Fijar protocolos y procedimientos de evaluación e intervención e incluirlos en el plan docente

Si bien hoy en día la mayoría de centros ya lo hace, es imprescindible que se dispongan de protocolos claros y concisos que expliquen qué procedimientos hay que llevar cabo en casos de acoso. También se recomienda el uso de test y encuestas de valoración como el CESC (Conducta y Experiencias Sociales en Clase).

12. Terapia psicológica

El uso de la terapia psicológica puede resultar fundamental para superar las consecuencias del acoso escolar, especialmente en lo que se refiere al sujeto agredido. Por este medio se pueden realizar diversas técnicas que contribuirán a aumentar la autoestima del afectado, enseñarle habilidades sociales y mecanismos para hacer frente a conflictos, ayudarle a expresarse y contribuir a que desaparezcan o disminuyan la apatía, ansiedad, sensaciones de indefensión y desesperanza o posibles trastornos depresivos o de personalidad derivados del bullying.

13. Hacer seguimiento

Aún si un caso parece resuelto, es necesario realizar un seguimiento continuado a lo largo del tiempo con el fin de comprobar que el acoso ha cesado por completo y no vuelve a repetirse, así como posibles consecuencias del acoso a medio y largo plazo. Establecer reuniones periódicas con el agredido y el agresor (por separado) al menos durante los tres meses posteriores al cese del acoso y mantener la comunicación con las familias es esencial.

Estrategias para niños con diversos grados de Autismo


Objetivos

Los objetivos generales de las estrategias educativas en niños autistas deben estar dirigidos a la consecución de las siguientes metas:
  • Potenciar al máximo la autonomía e independencia personal de los chicos y chicas.
  • Desarrollar el autocontrol de la propia conducta y su adecuación al entorno.
  • Mejorar las habilidades sociales de los alumnos, fomentando su capacidad de desenvolvimiento en el entorno y de comprensión y seguimiento de las normas, claves y convencionalismos sociales y emocionales.
  • Desarrollar estrategias de comunicación funcionales, espontáneas y generalizadas.
  • Fomentar la intención comunicativa y la reciprocidad en la comunicación.
  • Desarrollar procesos cognitivas básicos como el pensamiento abstracto, la atención y la memoria.
Adaptación curricular
En base a estos objetivos, el equipo docente del centro debe realizar una adaptación personalizada del currículo en función de los siguientes aspectos:
  • El grado y tipo de autismo del alumno y sus características y potencialidad.
  • Las posibilidades de desarrollo funcional de cada niño.
  • La evolución del alumno.
  • El entorno familiar y social del chico o chica.
  • El contexto educativo en el que se encuentra inmerso el muchacho: capacidades en personal e infraestrucutra del centro, posibilidad de que reciba atención y apoyo extraescolar, etc.

Criterios metodológicos

La metodología de aprendizaje utilizada debe, por un lado, adaptarse al ritmo y las dificultades en el plano cognitivo, comunicacional y social del niño y, por otro, incidir en la experimentación y el contacto con los demás y el entorno, ya que es la mejor forma de romper el hermetismo que caracteriza a estos chicos y facilitar el aprendizaje funcional. Algunas acciones metodológicas en esta línea que la experiencia ha demostrado muy eficaces son:
  • El aprendizaje en contextos naturales.
  • Tomar los propios intereses del alumno como punto de partida.
  • Prediseño de situaciones que favorecen o desencadenan actos comunicativos.
  • El típico sistema de aprendizaje de ensayo-error no funciona con niños autistas. En estos casos, es mejor que el profesor le facilite los apoyos necesarios para que pueda realizar la tarea y luego se los vaya retirando poco a poco.
  • Prestar mucha atención a la expresión y comprensión de los estados emocionales propios y ajenos.
  • Establecer rutinas y situaciones muy estructuradas.
  • Evitar elementos de distracción.
  • La organización espacio-temporal también debe estar muy estructurada, facilitando la predictibilidad y la anticipación.
  • Usar agendas para que el alumno pueda tener muy bien organizado el tiempo, pueda predecir situaciones y le sea más fácil controlar su conducta.

Necesidades educativas de alumnos con Autismo


El autismo es un trastorno generalizado del desarrollo (TGD) de origen biológico y un importante componente genético que afecta cualitativamente a diversas funciones psicológicas del individuo: interacción social, comunicación verbal y no verbal, simbolización e imaginación, modos de comportamiento rígidos, inflexibles y estereotipados y unos intereses restringidos y obsesivos.

En realidad, es más correcto denominar a este síndrome como trastorno de espectro autista (TEA), puesto que cada persona puede situarse en un punto concreto de un amplio espectro, lo que conlleva a una gran diversidad en cuanto a capacidades y competencias. Por ejemplo, algunos tipos de TEA implican un cierto grado de deficiencia intelectual mientras que, por el contrario, es habitual que los afectados por el tipo de autismo conocido como Síndrome de Asperger tengan un coeficiente intelectual superior a la media.

Las necesidades educativas de los alumnos con TEA

Precisamente por la existencia de estas grandes diferencias en cuanto a nivel de inteligencia, capacidades y potencial de los chicos con autismo, resulta difícil establecer unas estrategias educativas, pautas y patrones metodológicos que sean válidos y eficaces para todos los alumnos diagnosticados de TEA.

Los expertos consideran que lo más beneficioso para estos niños, a excepción de los casos más severos, es que realicen su educación en el aula ordinaria. Para los maestros, tener entre sus alumnos a un chico con autismo constituye todo un reto personal y profesional, mientras que para sus compañeros puede suponer una experiencia única de convivencia con una persona diferente, ejemplo de la diversidad con que se van a encontrar en el futuro en sus relaciones laborales y sociales.

Tanto el maestro como el centro no deben olvidar que todos los chicos y chicas con autismo forman parte del grupo de alumnos con necesidades educativas especiales (NEE) y que, independientemente de su potencial e inteligencia individual, siempre va a presentar, en mayor o menor grado, problemas en las siguientes áreas:
  • Problemas de interacción social, consistentes en un cierto grado de aislamiento y falta de contacto social y afectivo con las personas, así como carencia de empatía e incapacidad para expresar sus propios sentimientos.
  • Alteraciones de conducta, conductas repetitivas o disruptivas y obsesión por ciertos temas normalmente de escaso interés para el resto, como series de números o las posición de estrellas y planetas.
  • Alteraciones cognitivas, que afectan principalmente a aspectos relacionados con la abstracción, la función simbólica, el lenguaje, la atención y la memoria.
  • Déficit en la comunicación y el lenguaje (verbal o no verbal), que puede ser inexistente o presentar importantes anomalías en la intencionalidad o el significado.
  • Problemas motrices, con grandes variaciones entre un caso y otro se observan problemas de movimiento y coordinación.
Estos problemas derivan en unas necesidades educativas específicas que tengan como objetivo principal paliar, potenciar y mejorar en la medida de lo posible las alteraciones en el plano cognitivo, intelectual y social de estos alumnos. Para conseguirlo, el profesor cuenta con tres herramientas básicas: adaptación del currículo, criterios metodologías especiales y actividades específicas.


Alumnado con parálisis cerebral

La Parálisis Cerebral es una condición causada por heridas en aquellas partes del cerebro que controlan la habilidad de mover los músculos del cuerpo y puede ser de 3 tipos:

  • Parálisis cerebral leve, significa que el niño tiene movimientos torpes.
  • Parálisis cerebral moderada, puede significar que el niño camina cojeando. El o ella podría necesitar un aparato ortopédico o bastón.
  • Parálisis cerebral severa, puede afectar todos los aspectos de las habilidades físicas del niño. El niño con parálisis cerebral moderada o severa podría necesitar una silla de ruedas u otro equipo especial.

¿CUÁLES SON LAS SEÑALES DE LA PARÁLISIS CEREBRAL?

Hay tres principales tipos de parálisis cerebral:
  • Parálisis cerebral espástica, es una condición en la cual existe demasiado tono muscular o músculos apretados. Los movimientos son tiesos, especialmente en las piernas, brazos y/o espalda. Los niños con esta forma de parálisis cerebral mueven las piernas torpemente, girando o en salto de tijera mientras tratan de caminar. Esta forma de parálisis cerebral es la más común.
  • Parálisis cerebral atetoide (llamada también parálisis cerebral discinética), puede afectar los movimientos del cuerpo por completo. Esta forma de parálisis cerebral típicamente involucra movimientos lentos incontrolados y un bajo tono muscular que causa dificultades cuando la persona trata de sentarse en forma derecha y caminar.
  • Parálisis cerebral mixta, es una combinación de los síntomas descritos más arriba. Un niño con parálisis cerebral mixta tiene tonos musculares altos y bajos. Algunos músculos son demasiado apretados, otros demasiado sueltos, creando una mezcla de rigidez y movimientos involuntarios.
Otras palabras usadas para describir los diferentes tipos de parálisis cerebral incluyen:
  • Diplegia: Cuando sólo las piernas están afectadas.
  • Hemiplegia: Cuando la mitad del cuerpo (como el brazo y pierna derecho por ejemplo) están afectados.
  • Quadriplegia: Cuando ambos brazos y piernas son afectados, a veces incluyendo los músculos faciales y el torso.
Los efectos de la parálisis cerebral pueden ser reducidos mediante atención temprana y continua. Muchos niños aprenden cómo hacer que sus cuerpos funcionen de otras maneras. Por ejemplo, un bebé que no puede gatear por causa de parálisis cerebral podría aprender a moverse tratando de rodar de un lugar a otro.

Los niños con parálisis cerebral típicamente pueden necesitar diferentes tipos de terapia, incluyendo:

• Terapia física, la cual ayuda al niño a desarrollar músculos más fuertes como los de las piernas y cuerpo. Por medio de ésta, el niño trabaja en destrezas tales como caminar, sentarse, y mantener el equilibrio.
• Terapia ocupacional, la cual ayuda al niño desarrollar destrezas motoras finas, tales como vestirse, comer, y escribir, entre otras tareas de la vida diaria.
• Terapia del lenguaje, la cual ayuda al niño a desarrollar destrezas para la comunicación; especialmente el habla, que por lo general es difícil debido a problemas con el tono muscular de la lengua y garganta.

Recomendaciones a los Maestros
  • Aprender más sobre la parálisis cerebral. Aunque pueda parecer obvio, a veces la "mirada" de la parálisis cerebral puede dar la impresión equivocada de que estos alumnos no pueden aprender tanto como los demás. Concéntrese en el niño individual y aprenda cuáles son sus necesidades y capacidades.
  • Aprender las estrategias que usan los maestros de alumnos con necesidades educativas especiales. Infórmese sobre diferentes estilos de aprendizaje. De esta manera, usted puede usar el mejor enfoque para un niño particular, basándose en las habilidades de aprendizaje del niño al igual que sus habilidades físicas.
  • Ser inventivo. Pregúntese (y a los demás), "¿Cómo puedo adaptar esta estrategia para dar el mayor alcance posible a un aprendizaje activo y práctico?"
  • Aprender a apreciar la tecnología asistencial. Busque expertos dentro y fuera de la escuela que le pueden asesorar.
  • Siempre recuerde, "los padres también son expertos". Hable sinceramente con los padres de su alumno. Ellos le pueden decir mucho sobre las necesidades especiales y habilidades de su hija o hijo.
  • El trabajo en equipo efectivo para el niño con parálisis cerebral debe reunir profesionales preparados. Un equipo interdisciplinario que combine el conocimiento en cuanto a planificar, implementar, y coordinar los P.E.I.

Recomendaciones a los Padres
  • Demostrarle cariño a su niño y juegue con él. Trate a su hijo o hija igual como lo haría con un niño sin problemas. Lleve a su niño a diferentes lugares, lean juntos, y diviértanse.
  • Aprender de los profesionales y otros padres cómo cumplir con las necesidades especiales de su niño, pero trate de no volver su vida en una ronda de terapia tras otra.
  • Pedir ayuda de su familia y amigos. Cuidar a un niño con parálisis cerebral es trabajo duro. Enséñele a otras personas lo que deben hacer y deles bastantes oportunidades para practicarlo mientras usted toma un descanso.
  • Mantenerse informado sobre nuevos tratamientos y tecnologías que pueden ayudar. Siempre se están desarrollando nuevos enfoques, y éstos podrían hacer una gran diferencia en la calidad de vida de su niño. Sin embargo, tenga cuidado con nuevas "modas" que aún no han sido comprobadas.
  • Informarse sobre tecnologías asistenciales que pueden ayudar a su niño. Esto podría incluir un simple teclado de comunicación para ayudarle a su niño a expresar sus necesidades y deseos, o podría ser tan sofisticado como una computadora con programas especiales.
  • Tener paciencia y mantener sus esperanzas para mejoramiento. Su niño, igual que cualquier niño, tiene una vida entera para aprender y crecer.
  • Trabajar con profesionales en intervención temprana o en su escuela para desarrollar un PEI que refleje las necesidades y habilidades de su niño.